El cable minero de Brañuelas a Almagarinos

Vagones de mercancías, locomotoras de vapor y otros vehículos y temas no coincidentes con los paneles anteriores.

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Ponfeblino
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El cable minero de Brañuelas a Almagarinos

Mensaje por Ponfeblino » Mié Ago 14, 2019 1:27 pm

Hola:

A la estación ferroviaria de Brañuelas, muy conocida en la afición, llegaban varios cables mineros de transporte de carbón de minas relativamente cercanas. Aún se conserva parte del descargue del cable a las minas de Tremor, y quedan restos de sus torretas, dos de ellas restauradas y expuestas en una plaza de la localidad. Pero recientemente el Diario de León publicó un reportaje sobre un cable menos conocido, más antiguo y del que apenas quedan restos, el de las minas de Almagarinos.

Pongo el enlace pero también copio el texto, por si en un futuro el enlace no funciona.

Saludos.
Daniel.

:arrow: https://www.diariodeleon.es/articulo/so ... 29380.html

La mujer que hizo ‘volar’ el carbón desde Almagarinos a Brañuelas
Cien años silenciosos. Aurora es la voz del centenario olvidado de la línea de baldes de Almagarinos a Brañuelas. Durante trece años, de sol a sol y por la mitad de dinero que un hombre hizo ‘volar’ el carbón desde la cuenca del Tremor al ferrocarril.

Diario de León
Abel Aparicio | Almagarinos 13/08/19

A las siete y media de la mañana el sol comienza a asomar detrás de las montañas que cobijan el valle del río Tremor a principios de agosto. Casi una hora antes, Aurora, la mujer encargada de la línea de baldes que transportaba el carbón desde Almagarinos hasta los cargues de Brañuelas empezaba su jornada laboral. Con media hora para comer, cesaba su actividad a las nueve y media. De sol a sol. Ese era su horario durante los trece años que estuvo trabajando en la línea de baldes, conocida popularmente como la línea, cuya actividad se inició en 1919, hace ahora cien años. Un centenario tristemente silencioso, como escuché comentar el pasado jueves en El Parlamento, mítico lugar de reunión en Almagarinos.

Ruta Almagarinos-BrañuelasMarcelino Suárez González, un empresario nacido en Asturias, afincado en O Barco de Valdeorras y director gerente de la Sociedad Anónima Antracitas de Brañuelas, supo ver la importancia de transportar el carbón que se extraía en el valle del Tremor hasta Brañuelas, pueblo que albergaba una de las estaciones de ferrocarril más importantes del noroeste. Marcelino, después de ver como varias de sus ideas fueron rechazadas por Real Orden decidió, en 1919, transportar mediante un cable de seis kilómetros de longitud y movido por una máquina de vapor el carbón extraído en sus minas. Aunque la obra oficial Estadística Minera de España dice que la línea se inauguró en 1920, parece más acertada la fecha de 1919 que Carlos Suárez García recoge en su libro Al norte del Manzanal, ya que la estadística solía andar con retraso. En ese 1919, un año después de que finalizara la I Guerra Mundial, se inauguró el ferrocarril que unía Ponferrada con Villablino, popularmente conocido como Ponfeblino y la central térmica de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP).

Para conocer de primera mano el trayecto de la línea de baldes decidí recorrer los diez kilómetros que separan por camino las piscinas de Brañuelas, lugar en el que se asentaban los cargues de Antracitas hasta Almagarinos. Mientras llegaba al alto de la Sierra, recordaba los versos de José Pedro Pedreira, poeta de Brañuelas.

‘Yo nací en un pueblo donde no había huertas ni animales
(estoy exagerando)
aunque la imagen que perdura en mi memoria
es la de un ejército de baldes cruzando como águilas el cielo’

Una vez que se llega al alto de la Sierra, comienza un fuerte descenso por el camino conocido como las Bárcenas. Este camino que cuenta con una gran cantidad de curvas, lo que dificultaba la conducción de camiones que transportaban tanto carbón, como alimentos y personas, comenzó a prestar servicio en 1932. Entre ese año y el siguiente, Antracitas de Brañuelas modernizó sus instalaciones en Almagarinos, construyendo un taller de clasificación y lavado de carbones e instalando un nuevo cable para salvar el río Tremor y transportar el carbón al lavadero. La obra se culminó con la electrificación del cable hasta Brañuelas.

COMIDO POR LA MALEZA

Antes de acercarme a El Parlamento, quise ver lo que quedaba de la línea a la vera del río Tremor. El economato, las oficinas, el carguero, el lavadero y los talleres, todo se encontraba comido por la maleza y en estado de ruina, algo que varias vecinas y vecinos del pueblo apuntaban con cierta decepción.

Ya en El Parlamento pude hablar largo y tendido con Aurora, que con sus ochenta y tres años sigue teniendo una eterna sonrisa y una memoria prodigiosa. Entre otras cosas me comentó que a las mujeres tenían prohibido entrar en la mina, por eso casi todas trabajaban en el lavadero. Ella era la encargada de la línea de cargue, es decir, a la que llamaban desde Brañuelas indicando cuantas toneladas de carbón precisaban. Si algún balde se estropeaba o si algún motor se detenía, llamaba a los mecánicos situados en una de las casetas que había a lo largo de la línea para que lo arreglaran.

Tanto ella como el resto de mujeres cobraban 6’5 pesetas diarias, mientras que los hombres recibían 13 pesetas. Este sueldo más un extra suponía que las mujeres cobraran al principio 360 pesetas mensuales, luego 500 y más tarde 1.000 pesetas.

Las reivindicaciones no eran frecuentes en la zona del Tremor y las pocas que había, eran por parte de los hombres. Sin embargo, un día de agosto de 1960 dijeron basta. Las mineras se cansaron de que siempre le quitaran a una de las cinco que estaban en la línea para asignarle otras labores. Ese día abandonaron su puesto de trabajo y subieron a un alto a cantar en señal de protesta. El encargado, que en un principio amenazó con echarles, finalmente aprobó su reivindicación y mantuvo en esa tarea a las cinco que precisaban. «Esta protesta molestó a los encargados de la empresa, ya que no soportaban las protestas y menos, que fueran llevadas a cabo por mujeres», recordó Aurora.

Aurora se casó con José, gallego de procedencia, en el año 1963. «Como a todas las mujeres, al contraer matrimonio, me echaron de la mina, dándome un finiquito de 1.000 pesetas por año trabajado, es decir, 13.000 pesetas, más 3.000 pesetas por casarme. Si un minero estaba casado y su pareja trabajaba, fuera de la mina lógicamente, a este le daban un sueldo menor, todo para fomentar que la mujer se quedara en casa», comentó Aurora con cierto enfado.

UNA RUTA DE SENDERISMO

La conversación se animó y el grupo fue creciendo. Varias personas propusieron que podría señalizarse una ruta de senderismo desde Brañuelas a Almagarinos para hacer un poco de justicia en este centenario de la línea y colocar algún panel informativo sobre la actividad que allí se desarrollaba y que fue de vital importancia en todo el valle.

Antes de dar por finalizada mi estancia en El Parlamento, hablamos de que tal y como se puede leer en el libro de Carlos Suárez, el resto de líneas de baldes del Tremor a Brañuelas se construyeron tres décadas después que la de Almagarinos. En Espina de Tremor, Carbonífera (Francisco Alonso Tascón, Fufe) instaló su teleférico en 1950 desde el poblado de San Pedro. En Tremor de Arriba, Alto Bierzo (los Rubios) instaló su teleférico en 1962 y Heras y García Nieto S.A. instalaron el suyo en 1965.

Cuando marchaba, Aurora me indicó que visitara la fuente que Marcelino Suárez encargó construir en 1920, como se puede ver en su placa. «Algunos vecinos dicen que la donó, otros que se vio obligado a construirla, ya que las minas dejaban al pueblo sin agua», matizó.

De regreso a Brañuelas, mientras subía las Bárcenas, me imaginé lo que tuvo que ser para los conductores subir esas cuestas con sus camiones cargados de carbón en pleno invierno y sobre todo lo que sintió ese grupo de cinco mujeres al plantándole cara a su jefe mientras trabajaban catorce horas diarias. Era otra época, eran Dies de barricá , como nos explica la periodista Ana Gaitero en el libro Norberto en marcha .

Ya en Brañuelas, delante de la recreación de una mina, El Rinconín, y de una línea de baldes, pensé que demasiadas veces se nos olvida que no todos los héroes llevan capa, que también hay heroínas y mineras, que viene a ser lo mismo, como lo es Aurora. Lamentablemente suelen pasar desapercibidas. Intentemos ser dignos de su legado.
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